Javier Aguirre debutó en el banquillo del Mallorca

Javier Aguirre debutó en el banquillo del Mallorca con una derrota amarga frente al Getafe (1-0), que falló un penalti en la segunda parte y que reaccionó con la entrada de Gonzalo Villar, clave en la victoria de su equipo con una asistencia estratosférica a Borja Mayoral. Villar es un ‘rara avis’ en el Getafe. Sin duda, ningún otro de la plantilla del club madrileño tiene su clase. Es un jugadorazo en plena formación que no había tenido muchos minutos desde que llegó en el mercado de invierno. A veces, era inexplicable. Y, ante el Mallorca, cuando el Getafe no encontraba soluciones pese a jugar con un hombre más por la expulsión de Russo, apareció para salvar a su equipo con la colaboración de un auténtico ‘killer’ como Mayoral. Antes, el guión del partido fue otro. Llegaba el debut de Aguirre, que en poco más de una semana entendió perfectamente cuál era el problema del Mallorca, un coladero atrás. De hecho, es el segundo equipo, sólo por detrás del Levante, con más goles en contra. El resultado de su primer diagnóstico lo trasladó al césped y colocó una defensa con cinco hombres con el centrocampista Iddrisu Baba en el centro de la zaga. No fue la única novedad del preparador mexicano. Además de cambiar el dibujo del Mallorca, colocó piezas nuevas sobre el tapete. En parte, obligado por las bajas (Valjent, Jaume Costa y Raíllo). Pero también apostó por otros jugadores y hasta seis nombres lucieron como novedad respecto al once que perdió frente al Espanyol (Maffeo, Russo, Olivan, Battaglia, Salva Sevilla y Fer Niño). Su cambio táctico provocó un atasco monumental. De repente, tanto el Getafe como el Mallorca, tenían el mismo sistema con una defensa muy poblada. Pero había una diferencia: Quique lleva con el mismo dibujo 22 jornadas, mientras que los jugadores del Mallorca se enfrentaban a una novedad. También había una similitud: la ausencia de Jorge Cuenca por sanción obligó a Quique a colocar a otro centrocampista en el centro de la zaga. Apostó por Okey, igual que Aguirre por Baba. El turco salió peor parado, se le vio mucho menos seguro que al jugador del Mallorca, imperial ante Enes Ünal, y estuvo a punto de dar algún susto en alguna entrega errática a David Soria. Esa fue prácticamente la única ocasión del Mallorca en la primera parte. Tampoco tuvo más el Getafe. Sólo Enes Ünal, con una falta que lanzó fuera, se acercó a la meta defendida por Sergio Rico. Y es que, jugar al futbol con dos sistemas tan defensivos, era casi imposible. Consecuencia de tanto conservadurismo, el acto inicial culminó sin disparos entre los tres palos y con un dato relevante: nueve tarjetas amarillas. Tanta amonestación asustó a Quique, que tras el descanso movió piezas aparentemente sin una intención táctica. Juan Iglesias por Damián Suárez y Borja Mayoral por Sandro. Lateral por lateral y delantero por delantero. Fuera, dos de los que tenían tarjeta. Por si las moscas. Aguirre reaccionó casi igual. Delantero por delantero. Entró Ángel por Fer Niño. Y nada cambió. La vida siguió igual de aburrida por el Coliseum hasta que llegó la jugada clave del partido en la que entró el VAR. A falta de algo menos de media hora, el árbitro Antonio Mateu Lahoz no vio penalti por una posible mano de Russo a un disparo de Enes Ünal. Tras revisar las imágenes, cambió de opinión y, además, expulsó al defensor del Mallorca. Entonces, Sergio Rico se hizo gigante con una doble parada descomunal. Primero, sacó el penalti a Enes Ünal. Y, después, en el rebote, salvó el remate de Olivera, que cantaba gol con un potente zurdazo que se topó con una mano impresionante. La sucesión de acontecimientos provocó la reacción de Quique. Por fin, con un hombre más, decidió cambiar de sistema. Sacó a dos centrocampistas como Gonzalo Villar y Óscar Rodríguez, quitó a Maksimovic y a Okay y formó con un 4-4-2. Tenía veinte minutos y un hombre más para atacar la férrea resistencia del Mallorca. Si el ‘plan A’ del Getafe falló, el ‘B’ funcionó. La entrada de Gonzalo Villar fue clave. Su magia apareció cuando el Getafe estaba con el agua al cuello. A falta de ocho minutos, filtró un pase espectacular a Borja Mayoral, que rompió la red de Sergio Rico, incapaz de volver a sacar otra mano salvadora. Fue suficiente. El Getafe rompió una racha de seis encuentros sin ganar y se colocó a seis puntos del descenso. Por fin, respiró tranquilo y trasladó la botella de oxígeno al Mallorca.
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